Músculos de la espalda

Músculos de la Espalda

Los músculos de la espalda 

El movimiento de la espalda lo generan los músculos que rodean la columna vertebral y el abdomen. Estos tejidos fibrosos también proporcionan apoyo y fuerza a toda la estructura.
Dispuestos en pares simétricos a ambos lados de la columna, los músculos de la espalda cruzan el tronco desde el hombro y la pelvis hasta la columna vertebral y las costillas.
Ningún musculo cruza la línea media dorsal.

Músculos y tendones

Los músculos están compuestos de haces de fibras largas y finas unidad por tejido conectivo.

Los músculos que controlan el movimiento de la espalda son esqueléticos, esto es, están unidos a un hueso por ambos extremos mediante cordones fibrosos conocidos como ´´tendones´´.
Con su rico suministro de sangre y nervios, las fibras musculares están diseñadas para contraerse y relajarse según el estímulo de los nervios. Cuando un musculo se contrae, el opuesto se distiende, y el hueso o la articulación se mueven.

 

Los músculos de la espalda están dispuestos en tres capas principales:

Músculos de la espalda

Capa externa

Los músculos de esta capa son los más grandes de los que controlan la espalda.

Son principalmente láminas anchas y triangulares de tejido muscular que unen las apófisis espinosas a la espalda y a la articulación del hombro.

Aquí se incluye el trapecio y el dorsal ancho. Estos potentes músculos mantienen el tronco estable durante los movimientos del brazo.

Capa media

Son sobre todo músculos en forma de correa, como el erector de la columna, que se extiende desde la pelvis y se une a las vértebras, las costillas y el cráneo.

Capa interna

Los músculos más profundos son también los más cortos.

Se extienden entre las vértebras y mantienen la alineación de la columna.

Un aspecto importante es que se contraen para estabilizar la columna vertebral entre los movimientos.

Músculos del abdomen

Los músculos del abdomen son compañeros fundamentales de los de la espalda. Contrarrestan la acción de los músculos de esta última cuando estos tiran hacia adelante y hacia atrás.

La contracción de los músculos abdominales tira de la caja torácica y la acercan a la pelvis, lo que permite a la columna inclinarse hacia adelante.

Los abdominales también trabajan conjuntamente con los músculos de la espalda para producir movimientos de torsión.

La contracción de los músculos abdominales mayores incrementa la presión dentro de la cavidad abdominal, lo que proporciona un soporte adicional para la columna.

Esto puede ser decisivo a la hora de repartir el esfuerzo cuando la columna vertebral está sometida a presión, como por ejemplo al levantar algo pesado.

Psoas iliaco

Un músculo profundo particularmente importante para la espalda es el psoas.

Este musculo abdominal, largo y grueso, se extiende desde las vértebras lumbares, por dentro de la pelvis, hasta la parte superior del fémur, por debajo de la articulación de la cadera (en combinación con el músculo iliaco forma el músculo psoas iliaco).

Flexiona la cadera y los muslos, y ayuda a controlar la postura de la parte baja de la espalda.

Cuando se contrae comprime los discos entre las vértebras lumbares.

Los que pasan muchas horas del día sentados suelen sufrir acortamiento del psoas iliaco, lo que puede contribuir a una mala postura.

Las fascias

La fascia es una película fina de tejido conectivo que envuelve y separa cada una de las estructuras del cuerpo, de la cabeza a los pies.

Cada músculo y cada fibra muscular en su interior, está recubierto de una fascia para que los dos estén funcionalmente unidos.

Fíjese en una pierna de pollo cocida: si la separa cuidadosamente, veras la fascia, una fina capa de tejido que separa los distintos músculos.

La fascia en si misma está formada por muchas capas finas de fibras de colágeno sinuosas. Cuando un musculo se extiende, las fibras de colágeno se estiran hasta que están rectas, tras lo cual pueden resistir un movimiento adicional.

Una fascia normal y sana se estira y se contrae, lo que permite que los músculos y otras estructuras se deslicen suavemente unos sobre otros. Pero cuando esta estática o conectada a un musculo tenso, tiene a perder elasticidad y grosor, y una fascia sobre estirada puede desgarrarse con más facilidad.

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